España se encuentra en un momento decisivo. Por un lado, la demanda de vivienda sigue creciendo; por otro, el país avanza hacia la descarbonización de su economía. Ambos objetivos están profundamente interconectados, ya que garantizar un acceso ágil y eficiente a la red eléctrica es una condición indispensable para construir nuevos desarrollos urbanos sostenibles.
Sin embargo, las dificultades actuales en los procesos de acceso y conexión están ralentizando numerosos proyectos residenciales. Esta situación afecta tanto a la disponibilidad de vivienda asequible como al ritmo de la transición energética.
Un contexto de alta demanda y una red cada vez más tensionada
En cumplimiento de la Circular 1/2024 de la CNMC, los gestores de red de distribución han publicado los mapas de capacidad de la red para conectar demanda, elaborados bajo un formato estándar validado con la CNMC. Estos mapas ofrecen, por primera vez, una visión detallada de cada nudo de la red con tensión superior a 1 kV: su identificación técnica y geográfica, la capacidad disponible, ocupada o en trámite, y aquellos puntos sin capacidad actual, pero con posibilidad de refuerzo.
Según estos mapas de capacidad más del 80% de los nudos ya están saturados, lo que limita la conexión de nueva demanda.
Además, solo en 2024, la demanda urbanística de acceso a red superó los 6,7 GW, una cifra que evidencia la magnitud del reto. Mientras tanto, la regulación y el ritmo inversor de los últimos años no han evolucionado al mismo ritmo que el crecimiento de la demanda, concentrada especialmente en las grandes áreas metropolitanas.
La red de distribución, eje del desarrollo urbano sostenible
Sin una red moderna, flexible y bien dimensionada, no será posible impulsar viviendas de bajo consumo, barrios conectados a energías renovables o ciudades inteligentes que emitan menos carbono.
Superar esta brecha exige actuar sobre la base del sistema: reforzar y digitalizar la red de distribución e impulsar un marco regulatorio que permita realizar las inversiones necesarias.

Cuatro líneas de actuación prioritarias
Desde aelec y en conjunto con la Asociación Promotores Inmobiliarios de Madrid identificamos cuatro líneas de acción clave para ofrecer una respuesta estructural al reto del acceso y conexión a la red eléctrica:
- Adecuar los límites de inversión en distribución, de manera que la red pueda responder al crecimiento urbano y a los nuevos usos eléctricos.
- Financiar los refuerzos de red con cargo al sistema eléctrico, evitando trasladar los costes a los promotores y asegurando que las inversiones se planifiquen y reconozcan con agilidad.
- Definir un modelo retributivo estable y competitivo, que garantice la recuperación de las inversiones y atraiga capital para incrementar la capacidad de la red.
- Priorizar proyectos maduros y estratégicos, especialmente en el ámbito urbanístico, aplicando criterios de interés general y asegurando que los desarrollos más relevantes puedan conectarse sin retrasos.
Además, es fundamental contar con mecanismos ágiles que permitan reforzar la red allí donde la demanda lo requiera y liberar capacidad en los nudos saturados. Sin estas medidas, no será posible conectar de manera eficiente la industria, la vivienda, el almacenamiento o la movilidad eléctrica, desaprovechando el potencial de las energías renovables y limitando el crecimiento económico que la electrificación puede aportar a España.
El acceso y la conexión a la red eléctrica no deberían frenar el crecimiento urbano ni la transición energética; al contrario, pueden convertirse en un verdadero motor para ambos. Lograrlo requiere un marco regulatorio más flexible y ambicioso, que combine planificación anticipada, incentivos a la inversión y procedimientos ágiles que respondan a la realidad de la demanda.
Solo si contamos con una red más robusta digitalizada y bien planificada podremos acelerar la entrega de nueva vivienda, aprovechar al máximo el potencial de las energías renovables y construir ciudades más sostenibles, eficientes y conectadas.




